Nos ponemos manos a la obra con la construcción del sótano situado en el interior del vaso de una piscina que estaba en desuso. A continuación veremos todo el proceso que se ha llevado a cabo para realizar la cimentación.

Empezamos con la excavación. Lo primero ha sido picar la losa del vaso de la piscina y la extracción de todo el escombro del interior. A continuación se ha procedido con la excavación hasta encontrar el nivel deseado. Una vez llegados a este punto, se da forma a las zanjas donde irán situadas las zapatas y las vigas riostras. Podemos ver que ya está lista la excavación y apreciamos donde irán situados los diferentes elementos de la cimentación.

Nuestros obreros realizan la mezcla para preparar el hormigón que saneará la superficie de la cimentación para la posterior colocación de la ferralla. Además se preparan las paredes laterales del vaso de la piscina con una capa de mortero y una lámina de impermeabilización.

Una vez suministrada la ferralla, es el momento de descargarla en en fondo del vaso mediante la utilización de un camión grúa. Seguidamente, se procede con el reparto del hierro según las indicaciones de proyecto.

Para verter el hormigón se ha utilizado una grúa de gran longitud para llegar con comodidad a todos los puntos de la cimentación. Se realiza el vertido mediante la utilización de un balde. No nos olvidamos del importante proceso del vibrado, cuya misión es compactar la masa del hormigón, eliminando el aire que ha quedado atrapado en la masa durante el vertido.

Una vez vertido todo el hormigón de zapatas y vigas riostras se aísla el resto de la superficie en contacto con el terreno con una lámina drenante nodular. Por encima de esta se situará el mallazo de la solera.

Una vez vertido y vibrado todo el hormigón de la solera, se utiliza una regleta vibradora para conseguir de forma uniforme el acabado deseado. Se dejan preparadas las esperas de los pilares y muros de carga que darán paso al siguiente proceso de la obra.

Nos ponemos manos a la obra con la construcción del sótano situado en el interior del vaso de una piscina que estaba en desuso. A continuación veremos todo el proceso que se ha llevado a cabo para realizar la cimentación.

Empezamos con la excavación. Lo primero ha sido picar la losa del vaso de la piscina y la extracción de todo el escombro del interior. A continuación se ha procedido con la excavación hasta encontrar el nivel deseado. Una vez llegados a este punto, se da forma a las zanjas donde irán situadas las zapatas y las vigas riostras. Podemos ver que ya está lista la excavación y apreciamos donde irán situados los diferentes elementos de la cimentación.

Nuestros obreros realizan la mezcla para preparar el hormigón que saneará la superficie de la cimentación para la posterior colocación de la ferralla. Además se preparan las paredes laterales del vaso de la piscina con una capa de mortero y una lámina de impermeabilización.

Una vez suministrada la ferralla, es el momento de descargarla en en fondo del vaso mediante la utilización de un camión grúa. Seguidamente, se procede con el reparto del hierro según las indicaciones de proyecto.

Para verter el hormigón se ha utilizado una grúa de gran longitud para llegar con comodidad a todos los puntos de la cimentación. Se realiza el vertido mediante la utilización de un balde. No nos olvidamos del importante proceso del vibrado, cuya misión es compactar la masa del hormigón, eliminando el aire que ha quedado atrapado en la masa durante el vertido.

Una vez vertido todo el hormigón de zapatas y vigas riostras se aísla el resto de la superficie en contacto con el terreno con una lámina drenante nodular. Por encima de esta se situará el mallazo de la solera.

Una vez vertido y vibrado todo el hormigón de la solera, se utiliza una regleta vibradora para conseguir de forma uniforme el acabado deseado. Se dejan preparadas las esperas de los pilares y muros de carga que darán paso al siguiente proceso de la obra.